Fariñas publicará novela sobre la Guerra de Angola*

Fariñas desde su casa en Santa Clara, imagen de archivo

El disidente cubano Guillermo Fariñas publicará próximamente en España la novela Con el abismo dentro, que recrea su experiencia en la Guerra de Angola.

“Angola es una herida abierta en el alma de la nación cubana. Una herida que no ha sido sanada”, comentó Fariñas a CaféFuerte desde su casa en Santa Clara, en el centro de la isla, donde se recupera de las secuelas dejadas por una huelga de hambre de más de cuatro meses.

Con el abismo dentro es, según el autor, un libro de antihéroes. “Se trata de una novela basada en lo que le ocurrió a mis amigos y a otros que ya no lo son por mi posición anticastrista”, relató.

“El primer capítulo trata de una emboscada donde el protagonista se defeca y se orina. Eso me ocurrió a mí: murieron todos mis colegas, algunos que fueron mis compañeros en los Camilitos, gente con la que venía conversando y en un abrir y cerrar de ojos estaban muertos alrededor mío. Yo tenía 17 años”.

Fariñas llegó a Angola en noviembre de 1980 como miembro de las Tropas Especiales. Fue enviado a Huambo, bajo las órdenes del coronel Antonio Enrique Luzón Battle. Integró los comandos de Demolición, Penetración y Sabotaje subordinados al Ministro de las FAR,  Raúl Castro. Realizó 11 incursiones en la retaguardia de la UNITA y en ellas recibió dos heridas de bala, una en la pierna izquierda y la otra en la columna vertebral.

En su libro, sin embargo, Fariñas eliminó el contenido épico de su experiencia y se concentró en temas como la corrupción, el homosexualismo, el voyeurismo,  los trastornos causados por la infidelidad de parejas y los suicidios por las famosas cartas amarillas.

“Esa era la cotidianidad de Angola. Por ejemplo, cuento la historia de dos cadetes que fueron enviados a tener relaciones con dos mujeres maduras a las que nadie les hacía caso. O el episodio donde viene una brigada artística con Alicia Alonso y lo menos que le interesó a la gente fue el arte, sino rascabuchear las mujeres que venían. Cómo se robaban las pipas (camiones) de combustible para venderlos en las candongas.La picardía de los cubanos que acabó con la posibilidad de un comunismo angolano, porque cuando los angolanos conocieron de cerca a los representantes del “socialismo cubano” pues no dudaron en que tenían que irse al capitalismo”, comentó el sicólogo y periodista.

Fariñas recibió 5 condecoraciones y 11 diplomas por su desempeño en Angola, que le fueron incautados en 1995 por la Seguridad del Estado durante en su primera detención.

El 24 de febrero se declaró en huelga de hambre para reclamar la liberación de los presos políticos. El prolongado ayuno, que puso en peligro su vida, funcionó como un elemento de presión para que el gobierno cubano, con la mediación de la Iglesia Católica y el gobierno de España, accediera a liberar los prisioneros de la llamada Primavera Negra del 2003.

Creyendo que iba a morir, Fariñas decidió enviar varios manuscritos a España. El primer en publicarse, será Con el abismo dentro, por la editorial de la Fundación Hispanocubana.

El 5 de marzo le envió un mensaje a Raúl Castro, donde le pidió que no lo dejara morir y se defendió de la socorrida acusación de mercenario e interpeló al gobernante como antiguo “compañero de armas”.

Épica del desengaño

El disidente cree que el tema de la guerra de Angola sigue vigente en la Cuba de hoy. “Las personas fueron llevadas para ser engañadas en Angola. Esa fue la épica de mi generación, que creció oyendo los cuentos de Girón y la limpia del Escambray como grandes acontecimientos heroicos”, dijo.

Pero  en el caso de Angola, Fariñas considera que hubo “una épica del desengaño”. Allí fuimos testigos de un entramado de corrupción y abuso de poder que nada tenía que ver con el heroísmo. Allí vimos a altos jefes militares que regularmente despojaban de bienes y alimentos  a sus subordinados para mantener los predios de sus queridas con aire acondicionado y sin faltarle nada”, manifestó.

El título de la novela está inspirado en la frase de Nietzsche “Cuando miras al abismo, el abismo te devuelve la mirada”.

“Tengo amigos y familiares que viven traumatizados por esa experiencia, que están alcoholizados, frustrados, que viven en la miseria absoluta y ni siquiera son reconocidos como veteranos de guerra. Por eso titulé la novela Con el abismo dentro”, explicó.

También esperan por próxima publicación un libro de cuentos, El león de Angola, y otro testimonial que tituló Las prostituciones del castrismo, que relata “los 25 tipos de prostitución” que se ejercen actualmente en Cuba.

*Agradezco a Verónica Cervera, autora del blog Evidencias, por haberme alertado sobre este tema.

Esta entrevista se ha publicado también en el sitio Café Fuerte.

La lucha continúa/A luta continúa

Cuando abrí este blog, en agosto del año pasado, tenía previsto mantenerlo durante solo un año, en parte debido a que ya contemplaba un proyecto más complejo.  Café Fuerte, que comenzó hace menos de dos meses, exige mucho de mi tiempo y esfuerzo y por eso no he podido seguir actualizando este blog con frecuencia. Sin embargo, he decidido mantener La última guerra durante un tiempo más para que  los veteranos de la Guerra de Angola puedan seguir reencontrándose en este foro, compartiendo sus memorias y manteniendo vivos los recuerdos de sus compañeros caídos.

A partir de ahora, algunos materiales sobre la Guerra de Angola se publicarán simultáneamente en ambos sitios de internet.Volveré a postear, una vez por semana, en ocasiones preguntándoles a los veteranos sobre temas de los que poco se sabe. Les recuerdo que en este foro yo soy la moderadora, y ustedes los protagonistas.

Los invito a CaféFuerte

Hoy comienza CaféFuerte, un nuevo sitio de noticias e información sobre Cuba y Miami en el que he estado trabajando en los últimos meses -y una de las razones por las que no he estado actualizando con más frecuencia este blog.

Mantendré abierta La última guerra por ahora, a la espera de nuevos testimonios y colaboraciones de los lectores.

Noticias de Angola

Luanda

Luanda es la ciudad más cara para los turistas: Una encuesta de la firma consultora Mercer le concede el dudoso honor, por encima de Tokio. La renta de un apartamento de dos habitaciones cuesta unos 7 mil dólares al mes y una buena cena en un restaurante cien dólares por persona, indica el sondeo. En diciembre del año pasado, la revista Forbes también había situado a la capital angolana como la más cara del mundo. ¿Cómo se las arreglan nuestros compatriotas en esas circunstancias?

Murió Paulo Texeira Jorge, artífice angolano de la Operación Carlota: Conocido simplemente como “Paulo Jorge”, fue el hombre de confianza de Agostinho Neto en La Habana, y de acuerdo con el diario Jornal do Angola, su gestión diplomática tuvo como resultado la intervención militar masiva de Cuba en Angola. Con una leal militancia en el MPLA, Texeira era el presidente de la Asociación de Amistad Angola-Cuba al momento de su muerte, el 26 de junio. La prensa oficial cubana destacó la noticia de su fallecimiento, y en Luanda, el embajador cubano, Pedro Ross Leal, lo calificó de “hermano nuestro de ideas y convicciones”.

Contingente médico cubano concluyó misión en Benguela: 52 colaboradores cubanos regresaron a la isla tras pasar dos años en Angola (desde mayo de 2008 hasta mayo de 2010). De acuerdo con la prensa oficial de la isla, la idea de reactivar la colaboración médica con el país africano “surge el 23 de septiembre de 2007, en un encuentro entre los presidentes de ambos países, Fidel Castro y José Eduardo Dos Santos, y siete meses después, el 28 de abril de 2008 parte la avanzada, compuesta por ocho galenos”.

Busco datos de Miguel Bisbé

Quisiera ver si alguien me puede informar de un querido amigo de la infancia, Miguel Bisbé Suárez. Era muy apreciado por mí y mi familia, desde antes, cuando vivía en Miami en 1957. Él estaba estudiando medicina y hace poco supe que cayó en Angola.  Quisiera saber cómo murió, si dejó familia, etc. Siento mucho que se haya quedado de ese lado. (Mensaje de la lectora de Myriam Martínez)

Jorge Pérez in memoriam

Capitán Jorge González Pérez, caído en Angola. El avión MIG-23ML que pilotaba fue derribado cerca de Menonge el 25 de julio de 1986. Foto tomada del blog HavanaLuanda

Capitán Jorge González Pérez, caído en Angola. El avión MIG-23ML que pilotaba fue derribado cerca de Menonge el 25 de julio de 1986. Foto tomada del blog HavanaLuanda

Recuerdo el día que cayó el piloto de la foto, Jorge Pérez. Yo estaba piloteando al lado de  él cuando lo derribaron. El día antes ya le habían dado duro en su avión y había aterrizado con un tremendo hueco en la cola por un impacto de un cohete.

Aún no está claro para nosotros qué fue lo que lo tumbó, sólo recuerdo su voz cuando dijo “entrando en combate” y  “fuego”.  Unos minutos después se vio una gran explosión en tierra, todo indicaba que le dieron en el propio vuelo con la antiaérea, pues su avión impactó en el mismo lugar en el cual había disparado sus C5.

ERA UN EXCELENTE COMPAÑERO

Los jefes no dejaron que los helicópteros fueran a rescatar sus restos, dijeron que podían ser derribados también (Testimonio de un lector anónimo)

Pueden consultar aquí el listado tentativo de los pilotos cubanos derribados, está abierto a ajustes y aclaraciones.

Recuerdos de la pacotilla

Uno de los primeros billetes de kwanza emitidos por el gobierno de Agostinho Neto

Uno de los primeros billetes de kwanza emitidos por el gobierno de Agostinho Neto

Si conseguir la pacotilla era difícil, trasnportarla o hacerla apasar era peor.
Los oficiales que viajaban de vacaciones a veces tenían compromisos con los soldados de llevarles relojes y ropa de niño a sus familias.

En mi unidad había un grupo de oficiales que eran reservistas y por tanto tenían muy buena relación con su  tropa (los militares de carrera eran menos arriesgados y comprometidos, a veces). Como en esa época se usaba viajar de traje o guayabera (estaba prohibido viajar con ropa militar, cosa que luego se volvió obligatorio cuando ya no valía la pena guardar tanto secreto o misterio sobre las tropa en Africa) debajo de aquellos trajes lo que iba era de ampanga.

Había oficiales que habían bajado de peso y por tanto el traje les quedaba ancho, de manera que podían ponerse dos y hasta 3 bloomers, medias de pelotero o pantys rellenas de pullovitos o jueguitos de niño, con los dobladillos de las sábanas hacian unos largos tubos y allí, enlazados unos con otros iban echando los relojes, y despues se los envolvían en la cintura o se los cruzaban por el pecho como una canana; la gente pasaba de todo, desde cuchillos de caza hasta animales escondidos.

Cuando ya eso no daba más, pusieron el detector de metales para joder eso y para poderle quitar más pacotilla a los soldados y oficiales, que ya habían demostrado haber aprendido bastante…..de manera que trabajar en la aduana militar se convirtió en el mayor negocio de la guerra.

Había que poner todo lo que uno llevaba en una mesa, donde abrían los maletines y te revisaban, pues si llevabas cosas de metal encima, sonaba el aparato.

Los aduaneros abusaban mucho, aunque a veces tenías suerte y te tocaba uno que no estaba para el daño, o que era socio de un socio, o pariente de un combatiente y decías una contraseña y el tipo entendía. Pero  a veces los cambiaban. Y se te ponia difícil el asunto. Ya uno sabía que si queria pasar una ducha, debía comprar dos, la segunda para el aduanero.

Las cosas compradas en Futungo o la Muñeca tenían un recibo, por tanto esas no las decomisaban pero siempre se podían pasar algunas cosas como si las hubieras comprado “oficialmente”: cosméticos, algún reloj, juguetes, en fin, boberías.

Los que llevaban buenas cargas eran los altos oficiales, pues ellos no pasaban por ahí, iban directo al avión o podían enviar cosas en las valijas, aparte de que les pagaban mucho más que a los demás combatientes, les dejaban pasar regalos que un soldado se le hubiera decomisado. Objetos de arte, tallas en maderas preciosas, equipos electrónicos de lujo, piezas de autos o motos, joyas y ropas de marca (no las imitaciones baratas de la candonga). En fin, la pacotilla es un capítulo aparte de la Guerra de Angola. (Testimonio del lector Murcielaguito)

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Yo recuerdo que el tipo al que mas  kwanzas le vi era un sargento de mi batallón, que un día me encargó en la candonga una manzana para ponérsela a Shangó y sacó el rollo de billetes del bolsillo, diciéndome…” y eso no es nada, tengo tres bolsas de caretas antiguas enterradas con “mis ahorros”. De paso me consigues pimienta negra también y dos velas que le voy a poner un ebbó a Echú para despetroncar al trinca que tengo encarnado hace días pues algun chivatón le ha dicho que tengo plata…” Y esa plata era de la pacotilla.

¿De dónde la sacaba? Eso nunca lo pude saber exactamente.

La plata por la pacotilla creció, y el ebbó salio mal pues el trinca siguió despetroncando gente, aunque a él lo dejó quieto -dicen algunos que porque era informante de aquel trinca. (Testimonio del lector Antón Calloso)

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