La Batalla del Puente 14* (Versión de un combatiente cubano)

Vista actual del río Nhia, sobre el que estaba el puente 14

Vista actual del río Nhia, sobre el que estaba el puente 14

Hace algunos meses publiqué aquí el controversial relato de un sudafricano sobre la Batalla del Puente 14, ocurrida en diciembre de 1975, y muchos lectores cuestionaron la verosimilitud de ese testimonio. Sin embargo, esa versión no tenía contrapartida ya que el combate -donde las tropas cubanas sufrieron un duro revés- ha sido  omitido de la historia oficial sobre la Guerra de Angola.

Hace pocos días un veterano cubano que combatió en Puente 14 comenzó a contar en este blog  sus recuerdos del suceso.  Creo que este es el primer testimonio cubano independiente  sobre la Batalla de Puente 14:

——————————

Creo que la batalla del Puente 14 (como la llamaron los sudafricanos) fue perdida por culpa de los jefes militares de la operación por varias razones: menospreciar la fuerza del enemigo, creer en la invencibilidad del ejército cubano, tener poco conocimiento de la zona y malísima estrategia militar.
El Grupo de Mortero 120, al que yo pertenecía, fue situado en un lugar, muy cerca del puente, teniendo delante a la infantería del MPLA.

Este puente estaba siendo reparado por los sudafricanos y a pesar de la gran cantidad de proyectiles que lanzamos hacia el enemigo, ellos siguieron con su labor de reconstrucción.

El puesto de observación nuestro le comunicaba al mando que estaban terminando el puente y la respuesta era : “No importa, por ahí pasaremos nosotros”.

La noche del día 10 de diciembre de 1975 llegamos a las proximidades del Puente 14. Sabíamos que al otro día iba a ser nuestro primer combate pero con tremendo optimismo y fe en la victoria ccomenzamos a oscuras a construir nuestros refugios.

La primera luz del día 11 nos cogió terminando algunos detalles de nuestra obra defensiva y poco después comenzamos a disparar con gritos de  “¡Viva el III Congreso del Partido!”, “¡Viva Fidel!” y muchas consignas más, mientras los morteros no dejaban de disparar, a no ser cuando se enterraban demasiados en la tierra blanda y había que sacarlos para seguir disparando. Así fue todo el día.

El humo y las explosiones se mezclaban con las consignas y algunas malas palabras. Ese día el combate cesó cuando se avecinaba la noche. El silencio fue total y es cuando nos dimos cuenta de la derrota iminente que nos esperaba. En mi batería habían varios heridos( entre ellos el jefe de batería), los camiones perteneciente a las distintas piezas de morteros -los cuales llevaban las cajas de proyectiles con todas nuestras pertenencias- habían recibido varias esquirlas y los arbolitos que teníamos delante habían desaparecido. Aunque no lo manifesté, sentí miedo por primera y única vez en Angola.

Nos ordenaron avanzar 300 más y todos protestamos, incluso los jefes inmediatos que trasladaron nuestra preocupación al alto mando. Pero era una orden y había que cumplirla.

Sin dormir la noche anterior, sin comer y con gran pesimismo, comenzamos a construir los refugios en el nuevo emplazamiento. Las fuerzas no nos acompañaban y la luz del día 12 nos permitió ver los refugios sin terminar. Dos días sin dormir, sin comer y muy cansados, pero sobre todo, desmoralizados.

Así íbamos por el segundo día de enfrentamiento contra los sudafricanos, ahora más cerca del Puente 14.

Poco depués del amanecer del día 12 comenzó la batalla. El combate duró poco tiempo. Los disparos de los sudafricanos con sus cañones de 140 milímetros y otros eran a cada instante más certeros y cada vez que disparábamos nuestros morteros, los proyectiles caían sobre nuestras cabezas obligándonos a meternos en los refugios.

La infantería enemiga irrumpió en la tercera batería (la mas próxima al puente) ya que nuestra infantería (no cubana) se había retirado. La mayoría de los morteros destruidos y las bajas al parecer hicieron que el Alto Mando ordenara la retirada.

Más que una retirada, fue una estampida encabezada por los jefes de baterías y pelotones.

Nos quedamos solos dos compañeros y yo en medio de un fuego cruzado. Uno de los compañeros fue gravemente herido y nos pudimos refugiar en una pequeña montaña junto al lugar del combate. Pudimos ver cómo los blindados sudafricanos entraban a nuestras posiciones disparando hacia el interior de los refugios. Pudimos ver como su infantería formada por miembros de la UNITA “peinaba” toda la zona.

Ese día se perdieron la totalidad de los morteros 120 mm, y sus respectivos camiones (18)., Casi todos los cañones de 85 mm, casi todos los cañones de 76 mm, dos BM 21, las pertenencias de los artilleros (mochilas), gran cantidad de proyectiles y otros medios.

Cuando  yo logré encontrarme, después de 5 días, perdidos, con nuestra tropa, se me presentó un oficial con una lista y preguntó por nuestros nombres. Ví como los tachaban . Éramos 27 desaparecidos. Por lo tanto, considerando que algún otro cubano haya muerto en hospitales o en trayectos hacia ellos, calculo alrededor de 30 los muertos en ese combate. La mayoría  eran de La Habana. En toda la guerra es muy difícil saber.

Sé que le rendimos homenaje en la Isla de la Juventud (Isla de Pinos) a  17 ó 18 combatientes y que se supone se enterraron sus restos años después  en el cementerio de la localidad.

Esa es la historia de la Batalla del Puente 14, donde los cubanos fueron los héroes, no los sudafricanos.

*Para los cubanos, batalla de Morro Tongo.

(Testimonio del lector Pedro Fernández)

Anuncios

Cabinda: La lucha continúa

Guerrilleros del FLEC en Miconje, Cabinda, en 2009. Foto tomada del blog HavanaLuanda

Guerrilleros del FLEC en Miconje, Cabinda, en 2009. Foto tomada del blog HavanaLuanda

En 1975 los cubanos aseguraron el dominio del MPLA sobre el enclave de Cabinda, pero no la paz.  Los enfrentamientos entre las FAPLA y el FLEC no han cesado desde entonces, así como las acusaciones mutuas de atrocidades. La guerrilla independentista sufrió una escisión en el 2002  -año que marca oficialmente el fin de la guerra civil en Angola- y una gran campaña militar de Luanda que minó sus fuerzas.

En el 2006, el FLEC firmó un cese al fuego con el gobierno de Eduardo Dos Santos, pero los enfrentamientos han continuado esporádicamente. Los separatistas también están activos en internet, con un sitio de la “República de Cabinda” y del “gobierno cabindés en el exilio” .

En enero del año pasado,  aseguraron que las tropas cubanas habían vuelto al enclave, un reporte que no ha sido confirmado.

Médicos y enfermeras cubanos trabajan en Cabinda como parte de la renovada cooperación bilateral entre La Habana y Luanda.

Una hazaña militar cubana

Monumento al Tratado de Simulambuco entre Portugal y Cabinda

Monumento al Tratado de Simulambuco entre Portugal y Cabinda

Este monumento es un símbolo para los diversos grupos independentistas de Cabinda. El Tratado de Simulanbuco, firmado en 1885 entre Lisboa y los gobernantes nativos, hizo del enclave un protectorado portugués. En enero de 1975, el Tratado de Alvor entre el MPLA, la UNITA, el FNLA y Portugal, integraba Cabinda a Angola, pero no incluyó a grupos políticos del enclave, que desde entonces se niegan a aceptarlo.

Por eso, cuando las tropas cubanas entraron en Cabinda en agosto de 1975 para asegurar el control del MPLA en la zona, muchos cabindeses consideraron que se trataba de una usurpación de su territorio. El Frente para la Liberación del Enclave de Cabinda (FLEC) buscó apoyo en un aliado circunstancial, el presidente de Zaire (hoy República Democrática del Congo), Mobutu Sese Seko, y junto a mercenarios franceses y estadounidenses intentaron capturar Cabinda.

Ramón Espinosa Martín, al frente de las tropas cubanas en el enclave, asegura que el propio Fidel Castro calculó con la fecha de la invasión: dos o tres días antes de la declaración de independencia de Angola (11 de noviembre de 1975).

Raúl Castro condecora al general Ramón Espinosa Martín, como parte de su ascenso enero de 2009 a viceministro de las FAR

Raúl Castro condecora al general Ramón Espinosa Martín, como parte de su ascenso enero de 2009 a viceministro de las FAR

Espinosa había tenido algún tiempo para preparar a las fuerzas cubanas y entrenar a las FAPLA.

A su llegada en agosto al enclave, se hizo pasar por un periodista argentino y pudo hacer un reconocimiento de la frontera con Zaire, e incluso compartió una cerveza con un capitán zairense que días después murió en la fallida invasión. Espinosa ordenó un extenso minado en el área fronteriza  de Subantando (hoy Baca). Se colocaron más de 500 minas en lo que fue quizás el primer uso masivo de esos letales dispositivos por parte de los cubanos en Angola.

En los primeros días de noviembre, el jefe de la MMCA, Raúl Díaz Argüelles, le ordenó a Espinosa que enviara parte de sus fuerzas a Luanda, pero este se negó, a sabiendas de que esperaba una invasión. Argüelles tuvo que visitarlo personalmente en Cabinda, junto al hoy general de brigada Victor Schueg y al coronel Armando Saucedo, para convencerlo, según ha relatado el propio Espinosa. Quizás por esas divergencias, a pesar de ganar la batalla de Cabinda, Argüelles reemplazó a Espinosa por Joaquín Quintas Solá.

Había más de 200 cubanos y dos batallones de las FAPLA en el enclave cuando se produjo el primer ataque, el 8 de noviembre, por el este de  (Chimbuande y Chingundo). El primer pelotón de las FAPLA que le salió al paso fue diezmado; los refuerzos enviados por Espinosa cayeron en una emboscada.

El 9, las FAPLA lograron rechazar un intenso ataque cerca de Subantango. El minado los alrededores de esa localidad  contribuyó a frenar el avance de los atacantes por la zona.

El 11, las tropas FLEC-zairenses avanzaban por el valle de N’to, con la intención de capturar Cabinda a finales del día, pero fueron recibidas con las “cuatro bocas” que les causaron numerosas bajas y provocaron además la retirada.

Mientras se producía el enfrentamiento en N’to, Espinosa fue informado de un desembarco naval por la zona de Labe, al sur de la ciudad de Cabinda. De acuerdo con el recuento del historiador Edward George, los cubanos contaban con un único lanzacohetes GRAD-1P, emplazado en un promontorio que tenía buena visibilidad de la costa, y sin tiempo para afinar la puntería, Espinosa le ordenó disparar a un soldado angolano . La suerte los acompañó, porque el proyectil impactó la embarcación de avanzada y puso a los invasores en retirada.

La controfensiva comenzó el día 12, provocando el repliegue de las fuerzas del FLEC  y Zaire. El día 13 a las 3 de la tarde, Cabinda quedaba en manos del MPLA.  Los invasores sufrieron unas 600 bajas mientras que las FAPLA y los cubanos perdieron unos 30 hombres.

Aquí pueden ver un breve documental con versión oficial cubana de la batalla de Cabinda,  muy interesante:

Cabinda, la lucha por el petróleo

cabinda La compañía estatal de petróleo de Cuba, Cupet, acaba de lograr una participación accionaria del 5 % en la exploración de un bloque terrestre de petróleo en Cabinda, el enclave secesionista de Angola que las tropas cubanas dejaron en manos del MPLA hace casi 34 años.

La concesión es la primera que logra La Habana en el país donde combatieron los cubanos durante 16 años  y se produce luego de sendas visitas a Angola del presidente cubano, Raúl Castro, en febrero y julio de este año.  Cabinda produce 700.000 barriles de petróleo por día (bpd) y se espera que pueda llegar a 3.4 millones de bpd en los próximos 10 años.

Los estadounidenses explotan el crudo de Cabinda desde 1958. Chevron es actualmente el mayor empleador extranjero de esa industria en Angola.

Irónicamente, durante la la Batalla de Cabinda, entre el 8 y el 12 de noviembre de 1975 -en plena Guerra Fría- las fuerzas cubanas protegieron las instalaciones de la compañía Gulf Oil, que luego se fusionó con Chevron.

El jefe de las fuerzas cubanas en Cabinda y actual viceministro de las FAR, Ramón Espinosa Martín, ha dicho que recibió instrucciones muy claras  sobre la relación con los estadounidenses:  no interferir en su trabajo ni meterse en ese lugar.  “En toda la zona donde se encontraban ubicados nunca se disparó un tiro. Más bien protegimos esas instalaciones petroleras”, declaró Espinosa en entrevista con Luis Báez para el libro Secreto de Generales.

Fidel Castro tuvo claro desde el principio la importancia estratégica de Cabinda, separada del resto de Angola por una franja  fronteriza de más de 200 kilómetros con la República Democrática del Congo (antes Zaire). El historiador Edward George afirma que en agosto de 1975 ya Agostinho Neto se había resignado a la pérdida de Cabinda, pero Castro insistió en defender el enclave de un previsible ataque del ejército independentista FLEC respaldado por Zaire. De los primeros 480 militares cubanos que llegaron a Angola, el grueso, 191,  fueron enviados a Cabinda bajo el mando de Espinosa Martín.

Tres meses después las fuerzas cubanas enfrentaron y rechazaron un éxito un ataque combinado por tres frentes de un regimiento zairense,  el FLEC y combatientes franceses y estadounidenses, 2000 hombres en total.

Con una fuerza numérica muy inferior, los cubanos vencieron y sufrieron escasas bajas: una hazaña militar indiscutible.

La Batalla del Puente 14: Relato sudafricano

Lanzacohetes rusos BM-21 usados en Angola y conocidos como órganos de Stalin por los sudafricanos

Lanzacohetes rusos BM-21 usados en Angola y conocidos como órganos de Stalin por los sudafricanos*

Un historiador sudafricano, Richard Allport, ha escrito un interesate relato sobre un combate previo a  la batalla de Ebo, en la que pereció el primer comandante Raúl Díaz Argüelles.  El recuento pone en duda la imagen de invencibilidad que fomentó la propaganda oficial sobre el ejército cubano en Angola.

Después de consultar varias fuentes, puedo resumir la Batalla del Puente 14 así:  el puente  estaba ubicado sobre el río Nhia, y era estratégico para la defensa de la localidad de Quibala (o Kibala), en manos de las FAPLA.  Los angolanos lo destruyeron a fin de frenar el avance enemigo. Los  sudafricanos planeaban infliltrar el área y reparar el puente durante la noche.  Lograron ambas cosas, y además colocaron artillería en una elevación desde donde se dominaba parte del río Nhia. Los angolanos y cubanos tenían también algunas posiciones estratégicas sobre el río y se entabló un enfrentamiento de artillería que duró un par de días. El desastre, según el George Edward, autor de “The Cuban intervention in Angola, 1965-1991: From Che Guevara to Cuito Cuanavale”, sobrevino cuando las FAPLA trataron de enviar refuerzos a sus posiciones cruzando el río desbordado: hubo numerosos muertos de la parte cubana y angolana y Argüelles se vio obligado a replegarse.  Horas después perdió la vida .

Tras la Batalla del Puente 14, ocurrida a inicios de diciembre de 1975, varios soldados sudafricanos fueron condecorados, con las medallas al valor Honoris Crux. Entre ellos estaba el sargento Danny Roxo, un portugués que tras vivir en Mozambique se unió a las fuerzas especiales sudafricanas, SADF.

El combatiente portugués Francisco Daniel Roxo

El combatiente portugués Francisco Daniel Roxo. Murió a causa de una mina en 1976.

“Cuando Roxo avanzó  para chequear el puente vio un cubano a lo lejos y le disparó”, relata Allport. “Roxo comenzó a retroceder y en ese momento comenzaron a aparecer más tropas enemigas y comenzaron a dispararle. El respondió al fuego  matando a 11 enemigos, cuatro de ellos cubanos”.

En el Puente 14 y Ebo los cubanos y angolanos sufrieron al menos 400 bajas, según Allport.

En otra mención a los cubanos, el narrador  relata un incidente en el que los vehículos blindados sudafricanos -Elands- se quedaron sin proyectiles y el teniente Van Vureen les ordenó cerrar las ventanillas. “Los cubanos se lanzaron sobre los Elands y comenzaron a disparar. Van Vureen respondió con su pistola a través de una rendija, matando a 11 de los cubanos que intentaban entrar en los vehículos blindados. Se supo luego que los cubanos habían estado fumando marihuana en una granja, lo que explicaría el por qué de ese ataque alocado a los Elands”.

De acuerdo con este relato (aquí en inglés ), ambas batallas -Puente 14 y Ebo- fueron un desastre para la coalición cubano-angolana. ¿Es creíble el relato de Allport?

*Agradezco los lectores Rafael Machín y Abicú, que me enviaron esta foto y señalaron el error de la que había publicado inicialmente y que pueden ver aquí .