Lucha contra Bandidos: Testimonios

Tanque T-55 ruso abandonado en la provincia de Cunene, escenario de la LCB

Tanque T-55 ruso abandonado en la provincia de Cunene, escenario de la LCB

I

La LCB en Angola fue casi idéntica a la LCB de Cuba, con una diferencia importante: había muy poca inteligencia directa sobre la UNITA, mientras los alzados del Escambray tenían por lo menos un informante del G-2 en cada banda. Los cuadros eran casi los mismos: Tomasevich, el Caballo de Mayaguara; la mayoría de los instructores eran del LCB de las Villas como yo.

Por la falta de [servicio de ] inteligencia teníamos que llevar a la tropa cubriendo terreno por sectores y no por objetivos específicos, pero el objetivo principal era neutralizar a la UNITA que operaba en Cuando Cubango, y ese objetivo se logró. La LCB duró aproximadamente 14 meses, entre 1976 y 1977, en que las operaciones pasaron a las tropas regulares cubanas y angolanas. Que yo sepa, las LCB perdieron tres hombres (uno de ellos por la mordida de una serpiente tres-pasos) y tuvimos 11 heridos cubanos; del otro lado se destruyeron muchos campamentos de la UNITA, se ocupó mucho armamento y aniquilamos columnas Unita completas teniendo de nuestro lado solo armamento ligero y la cooperación de helicopteros y aviación para batir grandes concentraciones de tropa o para trasladarnos de áreas distantes.

Según se nos explicó, concluyó porque ya las unidades Fapla habían aprendido lo suficiente, cosa que fue así con algunas unidades y cuadros y con otras no, por eso siempre los cubanos tuvieron que seguir operando contra la Unita llámense LCB o no. Y la Unita era muy fuerte en hombres y armamento, sufrían golpes fuertes pero se recomponían rapido. (Testimonio del lector Rafael Montaner)

II

El concepto mismo de pretender aplicar en Angola las prácticas de la LCB en Cuba es un error. Teatros de operaciones distintos, condiciones materiales diferentes y algo que poco valoran los militares en todas partes: pueblos distintos, culturas diferentes.

Fracasó por fuerza, como fracasó siempre la exportación de una experiencia insurgente irrepetible. La “mata” angolana no era el Escambray o la Sierra de los Órganos. Los “quimbos” no se podían trasladar a otra provincia. Los combatientes de la LCB en Angola éramos extranjeros que teníamos que servirnos de guías angolanos. Y los guerrilleros de Savimbi, mal armados y sin zapatos, eran parte de la “mata”, vivían en ella como pez en el agua.

En la práctica lo que conocí de la LCB fue a esforzados soldados agrupados en unidades que jugaban al juego del ratón y el gato. No me creo que esas fuerzas hayan tenido sólo dos o tres bajas, lamentablemente. En la LCB también practicamos todo, si puede llamarse así a una guerra irregular, donde el enemigo nunca daba la cara y la estrategia consistía en cercar los “quimbos”, saquearlos, incendiarlos, correr a la población y así tratar de imponerse por el terror y la destrucción de sus casas, cosechas, etc.

Eso comenzó en abril-junio de 1976 en la zona de Chetequera, donde tuvieron lugar las primeras “limpiezas” de este tipo, continuó con la Operación Kueña en Cuando-Cubango y siempre teníamos a Savimbi cercado, herido… que milagrosamente escapa en las alas de cualquier ser mitológico. En cuanto a las relaciones entre cubanos y angolanos: con los angolanos de UNITA y FNLA fueron a muerte, a los del MPLA nunca los entendimos. Digo, eso parece, si analizamos la historia…(Testimonio del lector Nobody)

III

Las forma de defensa de las bases de Unita era por anillos o sea subbases que estaban a tres o cuatro kilómetros de la base central, localizada en el centro del anillo, [este sistema] permitía una evacuación rápida.  La base central tenía campos de estrenamiento, hospitales de campaña, almacenes y en una vi lo que parecía ser una escuela más el estado mayor y un campo de balompié.

La LCB del Escambray era por cercos, usando miles de soldados; en Angola eso era imposible por la escasez de tropas y por la magnitud del área: eran miles de kilómetros a abarcar.

Esto traía problemas logísticos pues en muchos casos la comida y hasta la gasolina había que llevarlas por helicópteros pues nuestras bases estaban a cientos de kms de donde estábamos selva adentro. Las tropas estaba dirigidas por el General Raúl Menéndez Tomassevich, que prometió la captura de Savimbi.

Las tropas operaban en columnas utilizadando los transportes blindados y camiones de logística, y a pie en las proximidades de la base a atacar.

Casi nunca o nunca se le deba candela a los kimbos.

Nuestras relaciones con las Faplas no eran muy buenas pues a no ser por excepciones, cuando había un combate o emboscada no peleaban del todo y eso que las escuadras en muchos casos eran mixtas, angolanos y cubanos juntos. En aquella época su armamento no era del todo bueno, unos tenían G-3 otros fusiles FAL de fabricación belga y era de verdad una pesadilla surtir de municiones a tanta diversidad de calibres.

¿Se imagina usted quedarse sin municiones en medio de un combate ? y el de al lado no lo puede ayudar porque su calibre es distinto. Y después hay estrategas que opinan y quieren hacer libritos sin chocar con la realidad. Es por eso que muchas veces las FAPLA corrían, yo hubiera hecho lo mismo.

De ellos aprendimos  la supervivencia en la selva y su exploración era muy efectiva.

La única informacion que teníamos era la observacion aérea, muy difícil por los árboles, e interceptar las comunicaciones del enemigo por parte de equipos del Minint.

En realidad los objetivos de estas operaciones eran alejar a la Unita de sus pricipales bases de entrenamientos y aprovisionamientos, dispersarlos aunque fuera por un tiempo e impedir su abatecimientos procedente de [la actual] Namibia por parte de los surafricanos, por eso muchas operaciones se hacían cerca de la frontera entre Zambia y Namibia, a lo largo de los rios Kuando y Cunene. (Testimonio del lector Tchamutete)

La “Lucha contra Bandidos”

Soldado de la UNITA en 1998. Fue reclutado a los 11 años

Soldado de la UNITA en 1998. Fue reclutado a los 11 años

Un episodio confuso y poco documentado en la historiografía sobre la Guerra de Angola es la Lucha contra Bandidos (LCB).  La iniciativa, que buscaba transplantar al país africano los métodos de contrainsurgencia usados en las montañanas del Escambray,  se lanzó entre abril y noviembre de 1976, en un intento por aplastar a la UNITA.

Se estableció un campo de entrenamiento de las FAPLA en Funda, cerca de Luanda, que contaba con unidades navales y aviones suministradas por los soviéticos. Había MiGs 21 y 23, helicópteros Mi-8 y Mi-24 y cazabombarderos Su-22s.

Las provincias de Moxico, Cuando Cubango y Cunene fueron escenario de los combates. De acuerdo con el historiador Edward George, la resistencia de la UNITA y la incapacidad de las FAPLA para combatirla provocaron gran resentimiento entre las tropas cubanas, que estaban en la primera línea de combate.

Los cubanos tampoco apoyaban los métodos de reclutamiento de las FAPLA,  que llegaron a colocar camiones delante de los cines para llevarse a la fuerza a los hombres que estaban dentro.

Los veteranos de las LCB son  algunos de los más golpeados por las secuelas de la guerra.

Según George, durante su primera visita a Angola en 1977, Fidel Castro le insistió a Neto que era necesario que las FAPLA tomaran el liderazgo de las LCB,  pero el presidente angolano prefería que los cubanos asumieran abiertamente la dirección de esas operaciones.

Quedan muchas lagunas sobre este período de la guerra. ¿En qué año concluyó la LCB? ¿En qué consistían sus principales operaciones? ¿Cómo describen ustedes las relaciones entre cubanos y angolanos?

Cassinga, un recuerdo lacerante (III)

Entrada de Cassinga en la actualidad

Entrada de Cassinga en la actualidad

Rememorar el ataque a Cassinga sigue siendo doloroso para muchos veteranos cubanos. Jorge Martín recuerda que tuvo que camillear en el aeropuerto de Luanda a muchísimas víctimas todo un día, la mayoría namibios pero también a varios cubanos, “hasta el punto que tuve que quemar toda la ropa que tenía puesta, porque era más sangre seca que tela, después de tanto cargar muertos y heridos hasta las tiendas de campaña que se improvisaron a los lados de la pista, mientras los aviones iban y venían [trayendo heridos]”.

El lector Tchamutete, quien participó en la contraofensiva cubana, fue testigo de la crueldad del ataque sudafricano y de las dificultades para tratar a los heridos.

“Cuando llegamos a la entrada de Cassinga aquello era terrible, ni las fotos tomadas se asemejan a lo que vimos. Era dantesco, cadáveres por dondequiera. Mujeres, niños muertos y heridos, todos tirados, hombres sin brazos, mujeres sin piernas. No sabíamos qué hacer ni teníamos recursos para brindar ayuda a todos.

Había un hombre que tenía un tiro en el pecho y casi se veía del otro lado, otro a quien una esquirla de metralla le levantó parte del cráneo y se le veía la masa encefálica. Ya eran como las 6 de la tarde, oscurecía y con mechones nos alumbrábamos para evacuar los heridos -más de 500 y más de 400 muertos- al hospital cubano de Tchamutete.

Era horrible pues había un solo médico, el otro estaba de vacaciones. Hasta los sanitarios mayores amputaban piernas y brazos. Se acabó lo gasa y se corrió a las barracas a traer sábanas para hacer vendas. El medicamento estaba casi agotado, Allí me di cuenta de que yo también estaba herido a sedal en una mano y en un brazo había sangrado y ni había dado cuenta, quizá por la tensión del momento. El hospital había quedado sin protección [durante] todo el combate los angolanos que dejamos cuidando […] al primer tiro se quitaron el uniforme, dejaron la armas y huyeron a la selva. Tres días después se aparecieron”.

Pueden leer más sobre de excepcional testimonio aquí .

Cassinga: ¿Batalla o masacre? (II)

 Víctimas del ataque sudafricano en el campamento Cassinga de la Swapo en mayo de 1978

Víctimas del ataque sudafricano en el campamento Cassinga de la SWAPO en mayo de 1978

Esta imagen del fotógrafo Gaetano Pagano le dio la vuelta al mundo  y marcó de manera indeleble la manera en que miramos  los sucesos del 4 de mayo de 1978 en el sur de Angola. Los cientos de cuerpos apilados grotescamente en una fosa común -no es posible distinguir sexo o edad- recuerdan las imágenes del Holocausto.

Las fotos de Pagano se convirtieron en una formidable arma propagandística de la SWAPO. Las aseveraciones sudafricanas de que Cassinga era un campamento de entrenamiento militar perdieron credibilidad ante la opinión pública y prevaleció la versión namibia de que se trató de una masacre contra un campamento de refugiados, no de combatientes.

En Namibia tras la independencia se declaró el Día de Cassinga, fecha que se ha convertido  “parte del mito fundacional de la nación”, como apunta el historiador  Gary Baines. En 1995, recuerda Baines, el presidente Sam Nujoma llamó a combatir “la campaña de desinformación dirigida a convencer a la opinión pública de que Cassinga servía como cuarteles  generales del PLAN* y que las víctimas eran combatientes armados”.

Para la mayoría de los veteranos  sudafricanos que participaron en el asalto se trató de una operación militar contra combatientes enemigos sumamente exitosa en su planeamiento, logística y realización, y fue celebrada por los paracaidistas de la SADF hasta 1996.

Pero al menos un soldado de las SADF confesó haber cumplido órdenes de no dejar sobrevivientes, señala Baines,  y otro testigo admitió  ante la Comisión de Verdad y Reconciliación de Sudáfrica -sin detallar- que se habían cometido atrocidades en Cassinga.

El comentario del lector Tchamutete sobre lo primero que vio al entrar a Cassinga ilustra los desmanes cometidos por el ejército sudafricano en el campamento de la SWAPO y confirma además lo que es sabido entre cubanos: en los campamentos de la SWAPO se mezclaban civiles y militares.

El historiador Edward George observa que “el rechazo internacional que siguió al ‘ataque de Cassinga’ fue aprovechado por el MPLA, la SWAPO y Cuba, contentos de dejar a un lado la embarazosa interrogante de cómo la SADF logró arrasar dos de los campamentos más importantes de la SWAPO con total impunidad. Las acciones defensivas de Cuba [ver post  previo sobre el tema] al ataque fueron lamentablemente inadecuadas y tomaría años reconstruir el daño hecho a la capacidad ofensiva de la SWAPO y a su reputación”.

*People’s Liberation Army: Ejército Popular de Liberación de Namibia

El ataque a Cassinga (I)

Fragmento de un material propagandístico de la SWAPO, con fotos de los muertos de Cassinga

Fragmento de un material propagandístico de la SWAPO, con fotos de los muertos en Cassinga

El ataque sudafricano en Angola más controversial y repudiado internacionalmente ocurrió el 4 de mayo de 1978. El gobierno de John Vorster, preocupado por el aumento de los campamentos de la SWAPO en el sur angolano, decidió lanzar un devastador operativo contra los dos principales:  Cassinga y Chetequera.

En la operación, cuyo nombre en clave fue “Operation Reindeer” (Operación Reno) participaron 527 paracaidistas del grupo de combate Bravo, que debían destruir el campamento de Cassinga (“Moscú”) y luego escapar en helicópteros. El campamento de Chetequera (“Vietnam”) sería atacado por vía terrestre.

La información de inteligencia sudafricana indicaba que ambos campamentos estaban bien defendidos, con trincheras, defensas antiaéreas y bunkers. Tras el ataque la SWAPO negó categóricamente que se tratara de un campamento militar y aseguró que allí sólo había refugiados: niños, mujeres y ancianos.

Todo parece indicar que Cassinga y Chetequera eran una mezcla de ambas cosas: campamentos de entrenamiento militar y de refugiados a la vez. De acuerdo con testimonios de ex internacionalistas cubanos que estuvieron en sitios similares de la SWAPO, los combatientes namibios se desplazaban con sus familiares y vivían junto a ellos.

A las 8 de la mañana, cuando los habitantes del campamento de Cassinga se concentraban en una explanada central, comenzó el bombardeo: los sudafricanos lanzaron cientos de bombas. Posteriormente los paracaidistas penetraron y remataron a numerosos sobrevivientes.

La retirada sudafricana comenzó en la tarde y en ese momento, los cubanos que estaban en la cercana base de Tchamutete (situada 16/17 km al sur de Cassinga) lanzaron una contraofensiva suicida.

Aviones Mirage y Buccaneers bombardearon la columna cubana, causando numerosos muertos.La cifra de víctimas fatales cubanas no aparece en los numerosos recuentos históricos oficialistas de la masacre, aunque el historiador Piero Gleijeses (en inglés) la ubica en 16 muertos y más de 80 heridos. Militares sudafricanos calculan que hubo unos 60 cubanos muertos.

Imágenes tomadas por fotógrafos occidentales en Cassinga horrorizaron al mundo al mostrar los cadáveres de 582 hombres, mujeres y niños.  El ataque, exitoso desde el punto de vista militar, fue  una derrota política para Sudáfrica, porque impulsó  la adopción en la ONU de la Resolución 435, que exigía la independencia de Namibia.

Les presento dos versiones antagónicas del suceso: en la prensa oficial cubana y en el website de un veterano sudafricano (en inglés)

Caravanas II: Los ataques de la UNITA

Caravana cubana hacia Cuito Cuanavale

Caravana cubana hacia Cuito Cuanavale

En su libro “The Cuban intervention in Angola, 1965-1991, from Che Guevara to Cuito Cuanavanale”, el historiador Edward George describe la manera en que operaban las caravanas cubanas y los peligros que enfrentaron.

“Las caravanas enfrentaron tres peligros principales de la UNITA: minas, emboscadas y ataques aéreos -llevados a cabo por las SAAF [Fuerzas Aéreas Sudafricanas]- y todo esto decidía la forma de la columna. Un conoy típico estaba encabezado por un buldozer marchando por el medio del camino, con sus tenazas abajo, y cada vehículo que le secundaba siguiendo su rastro. Si el buldózer detonaba una mina, el daño sería mínimo y el convoy volvería a continuar con daños mínimos.

Luego le seguía una BTR-6- (un gran vehículo blindado con ametralladoras montadas y una decena de hombres) que era ideal para enfrentar las emboscadas, luego un BMP-1 (un pequeño tanque con cohetes) para usarlo contra otros vehículos blindados, y luego las defensas antiaéreas. Solo después que estos vehículos habían pasado aparecían entre cinco y 10 caminones, protegidos detrás por una similar sucesión de vehículos como los descritos en orden inverso.

Generalmente las caravanas estaban compuesta por 20 vehículos de largo, pero algunas estaban tan atascadas que se extendían por otras cinco millas, facilitando que la UNITA atacara ambos extremos sin que uno supiera lo que estaba sucediendo en el otro. Las emboscadas eran frecuentes, y para el fin de la guerra la ruta de Menongue a Cuito Cuanavale era un basurero de más de 160 vehículos; una emboscada destruyó 36 camiones de combustible que se dirigían a reforzar los suministros de la fallida ofensiva de 1987.

Angolanos pasan al lado de tanques cubanos abandonados en Longa, en ruta a Cuito Cuanavale, en el 2008

Angolanos pasan al lado de tanques cubanos abandonados en Longa, en ruta a Cuito Cuanavale, en el 2008

La UNITA era adepta a colocar minas y adoptó técnicas sofisticadas para conducir las caravanas a los campos minados. Como cada caravana tenía al menos media docena de zapadores que eran llamados al frente si aparecía algo sospechoso en el camino, la UNITA a menudo depositaba minas señuelos (que eran fácilmente detectables) para desviar la atención de las minas depositadas más adelante en el camino.

La UNITA a menudo colocaba minas antitanque con un retraso de 20 segundos, calculando que este sería el momento exacto en que el vehículo de mando pasara sobre ellas, la muerte (o incapacidad) del comandante se produjera y ocasionara confusión cuando se lanzaba la emboscada.

El efecto combinado de buscar las minas y combatir las emboscadas demoraba las caravanas, y era común que el viaje de 115 millas entre Menongue y Cuito Cuanavale tardara entre 10 días y un mes”.

¿Cuál era la manera más efectiva de enfrentar los ataques de la UNITA?

Caravanas (I)

¿Recuerdan esta película de 1992? Dirigida por Rogelio París, era un homenaje a los miles de cubanos que arriesgaron sus vidas en las caravanas en Angola. Como datos curioso, fue filmada en ese país africano y hoy algunos de los actores que vemos en este clip -Omar Moynello y Francisco Gattorno- están en Miami.

A mí, al menos ese fragmento, me pareció una representación poco creíble. ¿Qué opinan ustedes?

Una versión más seria sobre las caravanas la ofrece el historiador George Edward, en su libro sobre Angola que ya he citado aquí. Les traduzco un fragmento:

“Cada cubano destacado en el sur estaba obligado a participar en un mínimo de cinco caravanas, pero hacia el final de la guerra algunos cubanos habían estado en hasta cinco veces esa cantidad, a menudo para escapar del tedio de la vida en los campamentos. Las caravanas estaban compuestas de una mezcla de soldados de las FAPLA, cubanos y ocasionalmente de las SWAPO, y las rutas más regulares adquirieron nombres bastantes predecibles, como Che Guevara, Antonio Maceo y Camilo Cienfuegos.

La octava brigada de las FAPLA (destacada en Menongue) tenía la responsabilidad de llevarle suministros a las unidades de las FAPLA en Cuito Cuanavale, pero cuando los combates se intensificaron en 1987, los cubanos comenzaron a acompañar esos convoys, experimentando algunos de los combates más intensos de la guerra.

Las caravanas eran cruciales para el mantenimiento de las Líneas de Defensa ATS (Asociación de Tropas del Sur)* y para la sobrevivencia de pequeñas unidades cubanas dispersas en el sur de Angola, y la UNITA se percató de que atacándolas debilitaría el control de las FAPLA sobre la región. Cuando la UNITA extendía sus operaciones hacia el norte, las caravanas pasaban con más frecuencia por el territorio que esta controlaba, y ambas partes desarrollaron sofisticadas tácticas para burlar una a la otra”.

Me gustaría saber cuán acertada es la descripción de Edward sobre las caravanas cubanas en Angola.

*Gracias a los lectores por sus aclaraciones sobre el significado de ATS